50 anys vertiginosos

Avui fa cinquanta anys que es va estrenar Vertigo, i per celebrar-ho, us regalo tres dels moments més fascinants i emocionants del cinema i l'art del segle XX.


Si no se marcha, perecerá en este país, y si no es un hombre vil, se convertirá en este país y en este Estado en un hombre vil, y si no es de naturaleza abyecta y infame, se convertirá en este país y en este Estado en un ser de naturaleza vil y abyecta, y por eso hace falta desde el principio mismo, desde los primeros momentos del pensamiento, salvarse de este país y de este Estado y, cuanto antes vuelva la espalda a este país y a este Estado un hombre con facultades intelectuales, tanto mejor.
Corrección, 1975
Si me voy, me iré de un país en el que las ciudades apestan y los habitantes de estas ciudades están embrutecidos
Hormigón, 1982
De qué sirven las hermosas calles de esas pequeñas ciudades, si están pobladas de esas gentes repulsivas, pensé, de qué me sirven las hermosas plazas si andan por ellas esas gentes más o menos horribles. Desde hace ya muchísimo tiempo no puedo sentir por ellas la menor comprensión. Las desprecio, las aborrezco, no quiero tener con ese pueblo nada en común.
Extinción, 1986
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En Cannes, ese año, François Truffaut consumó la ruptura con Godard, y tuvo la audacia de decirle en una carta algo que inmediatamente lo convirtió en un proscrito: que en las batallas campales entre policías y estudiantes se sentía más cerca de los primeros, hijos de campesinos, que de los sublevados, hijos de burgueses. Palabras semejantes escribió por entonces Pier Paolo Pasolini. Godard acusó a Truffaut de haberse convertido en esclavo del capitalismo, si bien no tuvo reparo en incluir, en la misma carta, una petición de dinero, según él para invertirlo en una película revolucionaria. Truffaut venía observando que en su antiguo amigo las proclamas de solidaridad se correspondían con una total indiferencia hacia los sufrimientos y las necesidades de las personas reales. "Entre tu interés por las masas y tu propio narcisismo", le escribió, "no hay sitio para nada más ni nadie más".
